En el corazón de Izúcar de Matamoros, Sara Caamaño Onofre representa el rostro incansable del trabajo diario. Desde hace más de 23 años, Sara se dedica a la venta de elotes, esquites, doriesquites y chile atole, un oficio que ha sabido convertir en un pilar para sostener a su familia.
Cada mañana, a partir de las 11:00 horas, Sara comienza la preparación de sus productos, asegurándose de que cada cliente reciba lo mejor de su esfuerzo. Como muchas madres solteras de la región, ella enfrenta los retos del comercio con entusiasmo y dedicación, valores que la han ayudado a sacar adelante a sus dos hijos.
Por las tardes, a excepción de los sábados, puedes encontrar a Sara cerca del mercado Miguel Cástulo de Alatriste, junto a las vendedoras de pan, en Izúcar de Matamoros. Allí, con una sonrisa y el aroma tentador de sus productos, recibe a quienes buscan un sabor auténtico de la región.
Sara es más que una comerciante; es un ejemplo vivo de las mujeres trabajadoras de la Mixteca. Su historia inspira a quienes, como ella, luchan cada día por mantener a flote sus negocios y llevar el sustento a sus hogares.
Su esfuerzo diario es un recordatorio del espíritu inquebrantable que define a las comunidades de nuestra región.
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